Hace bastante tiempo que me vienen llegando correos con adjuntos en los que se ensalzan los tiempos de nuestra niñez ( fines de los 50, todos los 60), mostrando cuánto más felices éramos jugando con el Cine Graf, con el Mis Ladrillos y tomando Vascolet.
Estoy empezando a pensar que todo eso es un bolazo motivado por la profunda envidia que nos ocasiona lo que le brinda la época actual a los pibes que tienen la edad que teníamos cuando jugábamos con el Cine Graf.
A nosotros (que nos costó manejar el portero eléctrico) nos produce una gran inquietud que cualquier niño de 8 años agarre un control remoto pirichipético atempórico múltiple y en no más de 120 segundos le extraiga hasta las más recónditas funciones, mientras que nosotros no podemos ni encontrar el botón de On - Off.
De hecho, yo me creo un banana bárbaro por mi cibermanejo, porque me comparo con mi mujer o con mi vieja. Días pasados mi hijo (26 añitos, dulce), le dijo a mi hija (21 años, un sol): "Papá usa unas herramientas que son de la edad de piedra y cree que está en la última".
Lógico que estamos resentidos, seguramente por eso les legamos un mundo con tantos desastres, para vengarnos. ¡Ahí tenés!
jueves, 16 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario